Por qué no conviene eludir los conflictos



Desde ciertas doctrinas espirituales se programó esa agenda positivista en la que se inculco la necesidad absoluta de eludir todo conflicto por considerarlo una actitud negativa, estas corrientes programo a miles de personas para ser cobardes crónicos, incapaces de responsabilizarse de las consecuencias de sus actos, incoándolos a huir de toda negatividad y a eludir todo posible conflicto, impidiéndoles así la capacidad humana del prueba/error tan necesaria para aprender y avanzar.

Si bien es cierto que no es correcto meterse en todos los charcos, si es necesario tener una capacidad estratégica para saber cuándo es necesario evitar el conflicto y cuando es necesario intervenir en él. Esto nos obliga a aprender a observarnos, a controlar nuestras emociones, a dosificarlas o úsalas como catalizador.

Como en el arte de la guerra, es importante saber escoger donde es necesario intervenir. Intervenir demasiado no convertirá en un iracundo crónico, y no intervenir nunca, nos convertirá en una bomba de relojería a punto de estallar en un brote de ira.

Una vez tengamos un conflicto a resolver, es importante conservar toda la calma posible, cuanto más calmado y más fría tengamos la mente, mejor razonaremos y mejor expondremos nuestra postura.

¿Porque es importante esto? Simple, porque la mayoría de los conflictos se resolverán solos si los exponemos de la forma adecuada. Es bien sabido que ante una situación de este calibre, la mayoría de las personas están a la defensiva, y con cierta tendencia agresiva. En esta actitud cualquier planteamiento razonable y con peso lógico, será tomado por la parte contraria como una postura negociadora, por lo tanto ya no estamos peleando sino negociando, este simple hecho de por si, aligera la agresividad y predispone al otro a llegar a resolver el conflicto.

No es tanto eludir como saber resolver, ya que una buena predisposición nos supone de por si una ventaja. La parte contraria suele predisponerse para una posible confrontación, si por el contrario nuestra actitud no es beligerante, provocaremos una ruptura de esquemas y una ventaja estratégica, ya que nosotros llevaremos la delantera siempre, mientras que la contraparte deberá improvisar para ponerse a nuestro nivel.

Para esto tan importante es pre visualizar el conflicto para estar preparado para eventuales contingencias, como escoger el momento propicio. Ser pacientes es nuestra mejor opción, no eludimos el conflicto, lo posponemos hasta que creamos es el mejor momento, con la mejor situación.

Nunca nos debe impulsar deseos de venganza, no somos quien juzga que es correcto y que no, solo es nuestro punto de vista, no la verdad absoluta. Hay que tener en cuenta que existen personas que provocan y desean el conflicto porque viven de ello, es una forma de vampirizar, y debemos saber protegernos de ellos.



La mayoría de los conflictos son fruto
de la inmadurez de las personas


Resolver los conflictos en caliente nos condenará al fracaso casi siempre, aunque tengamos la razón. No es importante tener la razón, sino como exponer nuestra razón. Es fácil perder la razón si no la exponemos de la forma correcta, tener la razón no es tener la verdad de nuestra parte, ni por supuesto garantizarte lo correcto.

Es importante saber que tener la verdad de tu parte no precisa razonarla, ya que la verdad es indiscutible y cae por sí sola, la razón por el contrario, son solo una interpretación de la percepción, y como cada uno tiene la suya, cada cual tratara de matar por conservarla, por eso existen las guerras desde tiempos inmemoriales.

Cuando entendemos que no importa quien tenga la razón, porque al final vence quien mejor la argumenta y quien usa una lógica y una dialéctica de mayor peso. Por desgracia las guerras no se vencen con la lógica, sino con armas, pero una mente despejada y estratégica es más poderosa que la fuerza, y por supuesto más pacífica y efectiva.

¿Por qué es importante resolver los conflictos?

Porque es un modo de responsabilizarnos de nosotros mismos, de ponernos a prueba y comprobar nuestra capacidad, porque maduramos rápidamente y no alejamos de miedos irracionales, porque el eterno prueba/error que supone resolver algunos conflictos, nos hará aprender lo verdaderamente importante en este tipo de situaciones, y nos hará saber también cuando emplear nuestros recursos y donde mejorarlos.

No es importante salir victoriosos de todos ellos, lo importante es lo que aprendemos de ellos, y como ganamos confianza. De este modo nos alejamos del temor a dios, del miedo a la mala suerte, ya que tú mismo aprendes como cada vez que resolvemos un conflicto sea para bien o para mal, todo habrá sido fruto de nuestra intervención y de la consecuencias que acarren esa acción.

Esto de por si nos hará madurar espiritualmente de forma enorme, ya no habrá tanta intervención divina o del azar, como comprobar que somos nosotros los que alteramos el resultado, y que la conclusión de ese resultado es más fruto de nuestra pericia resolutiva, que del capricho del azar.

Recalcar que es muy importante no enfrentarnos al mundo de forma quijotesca, sino que hay que aprender a saber cuándo y cuando no. Tener una mente analítica y estratégica es una herramienta, no un modo de vida, y lo más esencial, es que si la situación no nos enseña nada, es culpa nuestra.

La mejor garantía de éxito es tener la humildad suficiente como para llegar a aprender del enemigo.

Una vez se aprende esto, también se madura lo suficiente como para comprender que los conflictos nacen del egoísmo, que se madura lo suficiente como para lograr resolverlos de múltiples formas sin llegar a usar nunca la fuerza.


Esto se verá como una etapa a quemar en nuestro camino en el que la conciencia gana  peso gradualmente en nosotros.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...