Ensayo sobre Soberanía y Auto Empoderamiento.




El camino que no enseña ninguna doctrina positiva, espiritual o psicológica, en el que se trata de empoderar al sujeto para que este recupere la confianza y la auto estima, solo libera un fragmento minúsculo de la mente del individuo, el fragmento esencial para reinsertar a esa persona al sistema, y convertirlo en un componente más del rebaño social. Solo quieren alguien productivo, no alguien libre.

El camino del Ser pasa por decaparse de todo lo que la sociedad le dio a través de sus distintas instituciones, familia, religión, educación, tradición… Esos programas son creencias, nada se sustenta en algo real, solo son aceptadas por incoación, para ser aceptados socialmente y pertenecer a la manada. Ese sentimiento es tan poderoso que ciega la conexión con nuestro Ser, que impide que nos apeguemos a esas creencias falsas y antinaturales.

Esas creencias nos hacen completamente dependientes, temerosos, culpables e infravalorados. Tras toda esta programación (control mental) nos volvemos moralmente, psicológicamente y anímicamente tan pequeños, que somos arcilla blanda para el sistema, para convertirnos en un “adulto” moldeado a imagen y semejanza de lo que el sistema requiere y necesita, un recurso humano (RRHH).

Empoderamiento, una palabra trillada y masturbada por las ingenierías sociales asociadas a los movimientos de nueva era jesuitas, lo que puede provocar rechazo a priori, pero como todo lo que utilizo la nueva era, que robo conocimiento que pertenecía al Ser, lo deformo y lo tergiverso, con lo cual también impide que los disidentes, ahora escaldados, rechacen el conocimiento solo por el uso de cierta terminología.

Este empoderamiento del Ser debe ir de la mano con la soberanía, que no es otra cosa que no creerse más ni menos que nadie en todo el universo, respetar y que te respeten, y por supuesto rechazar a toda aquella entidad que presuma de ser superior a nosotros o que no respeta nuestra voluntad.



Uno de los aspectos que no se enseñan de la Ley Universal, es aquella que dice que ningún Ser es superior a otro puesto que todos parten de un mismo origen, y son una misma conciencia, aquello que se conoce como “el todo”. Otro aspecto que no se enseña es el respeto a la experiencia, el aprendizaje y las circunstancias de la experiencia vivida por ese Ser, por lo que lo correcto es no interferir en la voluntad y libre elección de un Ser sin su permiso o petición, es lo que se conoce como “principio de no intervención”. Que la experiencia o vida en otros estratos (dimensiones, densidades, planos) distintos al nuestro no significa que no tengan que cumplir obligatoriamente esta ley, sino que las circunstancia y experiencias de esos Seres, no los hacen distintos a nosotros, no son superiores, no son más expertos, solo son conciencias con un camino recorrido (distinto del nuestro), y eso nos puede beneficiar tanto como nos puede perjudicar.

Si no se comprende profundamente estos aspectos y se ponen en práctica, nuestro camino será una sucesión de caídas y bandazos continuos, de los que es probable que no nos recuperemos. Es vital entender la Ley Universal que no es otra que todo principio que se cumple en todo el universo independientemente de la intervención del Ser, o sea, es lo que dicta la conciencia, sin filtros (mente y ego).

Esta Ley Universal, muchos la conocen como ley natural, pero la diferencia es que lo que se conoce como la ley natural incluye principios que fuera del planeta carecen de sentido. La ley natural es parecida a los mandamientos de la biblia, son más una forma de estructura social que una ley (en mi opinión).

No existen más leyes que las universales, los hombres solo crean decretos, y para ejecutar esos decretos solo hay que considerarse un Ser soberano. Es por eso que el sistema llama “ley” a sus normas y doctrinas. El hombre no puede crear leyes, eso solo compete a la conciencia original unitaria. La mente individual egoísta tiende a jerarquizar la vida social, crea desigualdad social, y origina discordia con el Ser.

Un Ser Soberano y Empoderado es aquel que no alberga creencias institucionales impuestas, se respeta a sí mismo, y a las circunstancias y experiencias de los demás, es responsable de sus actos, y mide el daño que estos ocasionan a terceros, pero también sabe que es dueño de su destino, no necesita de ninguna entidad asociada a un rol superior para avanzar en su camino.

Un ser soberano puede decretar una orden ejecutiva, relacionada con su estado mental, etérico o energético, para defenderse o desligarse de acuerdos y contratos entre vidas, así como de acuerdos y contratos realizados en periodos inconscientes.

Solo serán útiles si nos hemos liberado de todas (o gran parte) esas capas programadas de creencias, nos consideramos Seres libres y soberanos, y creemos firmemente en este hecho. Llegar a este punto ya te hace libre per se, pero esto ayuda a afianzar nuestra confianza aún más.

Podemos crear nuestros propios decretos pensando meditadamente que queremos conseguir con ellos, y que resultado queremos lograr, esto implica una disciplina y un convencimiento alto, ya que las entidades que controlan este sistema no admitirán cierto lenguaje, o cierta forma de estructurar ese decreto ya que lo invalida. 

Igual que no te puedes enfrentar a una corte judicial sin tener muy claro el lenguaje, y las palabras que deseamos usar para que quede plasmada nuestra intención en ellas de la forma adecuada, de modo que no quepa duda razonable.

Estos decretos cuanto más largos más dispersos, así que es mejor hacerlos breves y concisos, con una fuerte carga de nuestra intención.

Existen muchas fórmulas en la red, todas validas, ya que es nuestra intención lo que marca la diferencia. Yo recomiendo crear una propia sin plantilla, ya que se tiende a crear oraciones y no decretos. Se trata de dar una orden ejecutiva lo suficientemente taxativa como para que sea tomada como una orden. Si lo tomamos como una oración, será tomado como una petición o sugerencia, lo cual no sirve de nada.

Un ejemplo:

“Yo como conciencia libre y soberana no reconozco ninguna autoridad que pretenda condicionar mi experiencia y vida. Decreto esta orden ejecutiva manifestando con ello mi voluntad”

O la típica:

“Yo como conciencia libre y soberana decreto mi intención de romper todo contrato o acuerdo realizado con cualquier entidad o Ser. Mi conciencia no reconoce su autoridad, ni obligación en el cumplimiento de esos contratos. Con ello decreto y manifiesto mi voluntad.”

Son solo ejemplos, tómalo como mejor te parezca o créalos con mejor se adapten a tu forma de Ser.

Es importante no usar tiempos verbales, pasado o futuro, no existe para la conciencia, y pueden ser usados como un recoveco para omitir tu orden.

También se pueden usar estos decretos para defenderse de un ataque etérico o magia negra. Se pueden usar incluso principios como el del aikido (no usar la fuerza propia, sino la del adversario para defendernos) en ellos, para no crearnos ningún karma con el atacante.

“…Esto que llego a mí, no me pertenece, no lo necesito, te lo devuelvo con la misma energía e intención con la cual me lo entregaste”

Con este tipo de cosas se acabó estar indefensos o pensar que no podemos hacer nada con todo aquello que nos acosa y no podemos enfrentar cara a cara.

Todo esto solo sirve si crees que sirve y estas convencido del poder que alberga en tu voluntad y tu libre elección.

Si tu voluntad se encuentra entregada debido a tus creencias es probable que te cueste ver resultados o incluso estos no lleguen, te encuentres peor o parezca que todo se tuerce, revisa a conciencia todo aquello que te apega mentalmente al sistema, todo lo que tomas como cierto, y todo lo que tomas por costumbre, seguramente este allí la mayor parte del problema.







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