Concepto personal de Dios.






Todos tenemos una visión particular de Dios, algunas de ellas muy alejadas de lo que mandan las religiones, otras regidas estrictamente por lo que nos dicen estas sectas. Todos tenemos ese vínculo que nos dice que hay algo ahí, pero que no sabemos explicar. Intentamos autosatisfacernos con un... “en algo hay que creer” cuando en realidad es todo lo contrario. Nos conformamos con una imagineria, una ritualistica, una simbologia, una oratoria y unos templos en los que encerrar esa divinidad y apropiárnosla de algún modo, exportamos e impregnamos de esa magia divina, elementos físicos inertes y vacíos, carentes de todo don y sin embargo, les atribuimos toda esa capacidad que solo se encuentra en nosotros.

Es común que se asocie a la idea de Dios a un anciano de larga barba blanca, de pose cariñosa y paternal, que sentado en su trono celestial, cuida y vela por su creación para posteriormente juzgarla y castigarla, si esta se desvía del camino marcado. Esa visión errónea e infantil, de ese anciano venerable, viene por esa sentencia sagrada que dice que “estamos hechos a su imagen y semejanza” o el manoseado “padre, hijo y espíritu santo” que tantos quebraderos de cabeza a dado a mas de uno, por ser algo del todo improbable y que elimina de la ecuación al elemento básico e imprescindible de toda forma creadora, la mujer. El universo esta formado por la generación, esto es la unión de lo femenino y lo masculino. De esta unión y solo de esta unión, es posible la creación, esta que tocamos y todas las que no percibimos. Es solamente tras esta unión como la vida se forma y es la formula que utiliza el cosmos para replicarse así mismo, por lo tanto es de lógica pensar que Dios es al menos una parte femenina y otra masculina.


La imagen socialmente aceptada de Dios, no solo es errónea, si no que oculta
 a un "dios" tirano, vengativo y esclavista, escondido tras el parapeto de la religión.



Dios ante todo es conciencia, manifestada en mi opinión, de la siguiente forma. Es Madre, es Padre, es hijo e hija. Madre porque tiene el poder y la capacidad de crear y expresarse a si misma a través de su creación, es Padre porque es pensamiento y es mente, es una mente consciente de si mismo, plena de conocimiento y sabiduría, por lo tanto es maestro, pero también es hijo e hija, porque al ser consciente de su conocimiento, es a su vez consciente de su ignorancia y necesita manifestarse a si mismo de forma fractal en la figura de hijo e hija, para ser así además de maestro, aprendiz, y es a través de esta manifestación fractal de si mismo en las formas de hijo e hija que representa la polaridad y la generación, necesarias para acceder al conocimiento pleno de si mismo. Es a través de sus diversos fractales como se manifiesta y adquiere su propio conocimiento de si, logrando la plenitud. Es este el concepto que se acerca más a la idea de Dios, que la inconclusa e imperfecta santísima trinidad, que obvia la figura femenina tan necesaria en la creación y vehículo por el cual la creación toma forma.

Entendamos de una vez este concepto, como una conciencia plena de si misma polarizada en dos géneros, que se auto replican de forma fractal a través de toda su creación, siendo esta a su vez una unidad en si misma. La palabra Dios a mi parecer se queda corta, para englobar y describir todo lo que significa esta supra-conciencia que lo inunda todo. Tampoco voy a dar una definición o un nombre a algo que no lo tiene, cada uno en su interior debe buscar su propio acceso directo con esa fuente y darle su propia definición. Todos tenemos la obligación, como replicas de esa conciencia, de retomar ese contacto. Debemos desechar antiguos conceptos, de un dios celestial, de ese dios externo a nosotros, que nada tiene que ver con Dios y menos aun con nosotros. Un dios que pide templos, que elige representantes y que atesora bienes materiales, cuanto mas nos acerquemos a estos conceptos, mas nos alejaremos de nuestra propia esencia, mas lucharemos en nuestra contra y mas engrosaremos las filas de la negatividad que nos tiene permanentemente esclavizados.



La trinidad omite deliberadamente ese lado femenino que esta presente en toda la creación.


Todos debemos emprender este viaje, en la búsqueda de esa Madre y de ese Padre del que un día partimos para experimentar su creación y volver a su regazo siendo seres conscientes y plenos, llenos de conocimiento y sabiduría adquirida a través de esta aventura. Hasta que no iniciemos ese viaje, todo lo que hagamos será alejarnos mas y mas de nuestro hogar. Sumirnos en esa oscuridad en la que nos auto engañamos, creyendo que ese falso dios nos cojera de la mano y nos llevara por el camino de baldosas amarillas, cantando una bella canción hasta el paraíso, esto es solo una trampa.

Solemos mirar al cielo y preguntarnos por él, donde se encuentra o si nos escucha. Me gusta pensar que nosotros no somos, ni vivimos en algo externo y ajeno a él, colgando en el vacío si más, si no más bien en algo interno. Quiero creer que Dios no es mas que un ser vivo en el que vivimos. Un ser como lo somos nosotros, donde en su interior existen diminutas formas de vida cumpliendo cada una de ellas su función para el correcto funcionamiento del cuerpo de ese gigantesco ser. Que lo que para nosotros es un planeta para él no seria más que una célula mas de su organismo, algo esencial y vital, formando parte de un todo que a su vez forma parte de él. Quiero pensar que formamos parte de su esencia y que viajamos por el torrente sanguíneo de su cuerpo, que cumpliendo nuestros ciclos propiciamos el cumplimiento de sus propios ciclos, que en nuestro progreso esta su desarrollo y en nuestro crecimiento su evolución.


Nuestro inmenso universo es quizás solo una pequeña parte de Dios.


Tengo esta intuición, pero no es más que la propia apreciación de algo que seguramente me supera. Intentar entender algo que otros mas avezados que yo no consiguieron responder es demasiado osado. Todos tenemos un Dios personal, una visión propia de él, un concepto propio de sentir ese amor, porque antes de lograr entender que es, como es y donde esta, lo primero que percibes es, que es amor, solo amor, sencillo y a la vez difícil de describir, es una sensación, un sentimiento, profundo y verdadero, en el que la confusión no tiene cabida. Es ese amigo que no te abandona, ese padre al que escuchar y esa madre a la que abrazar. Esta es mi santísima trinidad, la que me hace estar seguro y confiado, la que me permite dar el siguiente paso, la que impide que mi brújula interior pierda el norte. Parar y calibrarte debidamente hará que te reconectes y encuentres a Dios. Él no quiere que creas, no quiere que sufras, no quiere que te culpes, solo quiere que sepas que esta ahí. Eres ese niño que juega en el parque, disfruta de este rato de recreo y luego vuelve a casa.






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